
La cuestión es que a cualquier pareja, ya sean recién casados o amantes de toda la vida, de vez en cuando le viene bien darle un poco de chispa a la cama. Aunque sientas que en vuestra relación hay pasión, nunca está de más probar algo nuevo.
En esta guía te contamos 25 cosas nuevas que podéis probar en la cama. Ya sea que intentéis una, diez o las 25, tú y tu pareja seguro que lo pasaréis genial.
Prueben nuevas posiciones
Si buscas una forma infalible de animar las cosas, las posiciones nuevas son un gran comienzo. Con tantísimas posturas sexuales, seguro que encontráis alguna que os encante a los dos.
¿Te gusta la vaquera? Prueba la vaquera inversa o la amazona. ¿Prefieres posiciones más íntimas, como el misionero? Entonces prueba la mantis religiosa o la cuchara marina.

Y no pienses solo en las típicas posiciones de penetración pene-vagina. Puedes añadir a tu repertorio nuevas posiciones de sexo oral, posiciones anales e incluso posiciones de masturbación mutua.
Cambien los roles
No hace falta que os convirtáis por completo en dom/sub, pero puede ser divertido cambiar de vez en cuando el papel habitual. Por ejemplo, si tu pareja suele iniciar el sexo y llevar el ritmo en posiciones más exigentes, sorpréndela iniciando tú y tomando el control durante el encuentro.
Si normalmente eres tú quien domina más, dile a tu pareja que te gustaría que esa noche lleve el mando. Describe bien cómo lo imaginas para que ninguno se sienta frustrado o incomprendido.
Tengan sexo después de una sesión de besos
No tenéis por qué pasar al sexo cada vez que os ponéis cariñosos. Incluso puede ser divertido dejar que la tensión sexual crezca durante varios días. Una forma de hacerlo es con sesiones de besos intensos.
El sexo después de una buena sesión de besos puede hacer que tú y tu pareja os sintáis como adolescentes otra vez. Besos, caricias fuertes… todo forma parte del placer.
Usen una venda en los ojos
La anticipación puede ser una forma sencilla de darle un toque picante a la cama. Una manera de crear esa anticipación es pedirle a tu pareja que se ponga una venda en los ojos.

Sin la vista, tu pareja usará con más intensidad los otros sentidos. Eso puede amplificar las sensaciones y hacer que cada caricia resulte más excitante. También puede hacer que tú o tu pareja os animéis a probar más cosas. Cuando se va la vista, también puede desaparecer la vergüenza.
Encuentra su punto G
Ah, el “mítico” punto G. ¡Sí existe! El punto G en realidad es una parte interna del clítoris. Se encuentra cerca de la entrada vaginal, un poco por encima del orificio. Cuando se estimula, puede provocar muchísimo placer y un orgasmo muy intenso.
Para encontrar el punto G, primero asegúrate de que tú o tu pareja estáis cómodos. Introduce uno o dos dedos en la vagina y dóblalos ligeramente desde la primera falange. Cuando encuentres el punto G, notarás que esa zona se siente más esponjosa o carnosa que el tejido de alrededor.
Una vez localizado, mueve los dedos lentamente con el gesto de “ven aquí”. Puedes combinarlo con otras estimulaciones, como la del clítoris y los pezones, para maximizar el placer.
Jueguen a los roles
Si a ti y a tu pareja os gustó cambiar de roles en la cama, quizá queráis ir un paso más allá e interpretar a personas completamente distintas.
Aquí van algunas ideas divertidas para probar:
- Médico y enfermera
- Profesor y estudiante
- Médico y paciente
- Jefe y empleado
- Masajista y cliente
Cuando ya estéis cómodos, podéis plantearos fantasías de rol un poco más “fuera de lo común”. Mantén la mente abierta, porque alguna de las siguientes ideas podría llamarte la atención:
- Vampiro y víctima
- Hombres lobo
- Intercambio de cuerpos
- Amnesia
El roleplay te da la oportunidad de fingir ser alguien nuevo. Puede ser estimulante y liberador, sobre todo si sueles vivir bajo normas sociales.
Arréglense
No necesitas una noche en la ciudad como excusa para ponerte tus mejores galas. Puedes ponerte tu traje más atractivo o ese vestido más ajustado, aunque os quedéis en casa.
Ponte algo que sepas que le encanta a tu pareja o úsalo como pretexto para comprar algo nuevo en el color que a tu pareja le gusta. ¡Disfruta! Incluso podéis cenar rico y poner música para bailar, y la noche se convertirá en algo más.
Hablen sucio
Las palabras pueden influir muchísimo en la intimidad y la pasión. El dirty talk es otra forma de comunicarte con tu pareja. Te permite expresar lo que sientes y lo que te excita, además de compartir un “secreto” especial.
Si, como a mucha gente, al principio te da vergüenza, ¿por qué no empezar con mensajes de texto o notas de voz? Cuando te sientas más cómodo, podrás hacerlo durante los preliminares o incluso durante el sexo.

¿No sabes qué decir? Hay de todo: desde lo apenas travieso hasta lo muy explícito. Empieza con lo que te resulte cómodo y tu dirty talk irá evolucionando de forma natural a medida que te acostumbras a las reacciones y respuestas de tu pareja.
Estimula su próstata
Los juegos con la próstata pueden ser un tema delicado para muchos hombres. Durante mucho tiempo, cualquier juego anal se ha visto como algo “degradante”. Pero la estimulación de la próstata puede ser muy placentera, y te recomiendo probarlo con tu pareja. La próstata se puede masajear tanto por fuera como por dentro.
Para estimular la próstata por fuera, masajea el periné (el espacio entre los genitales y el ano). Notarás una zona algo más carnosa que el tejido de alrededor. Para estimularla por dentro, introduce un dedo en el ano y haz un suave movimiento hacia delante, en dirección a los genitales.
Ya sean tus dedos, un dildo o un juguete específico para masaje prostático, tu hombre probablemente disfrutará de un orgasmo explosivo como resultado de la estimulación de la próstata.
Mastúrbense… juntos
La masturbación mutua, es decir, masturbarse uno al lado del otro, es una forma interesante de intimidad sin sexo con penetración. También puede ser una manera de calentar el ambiente y luego unirse para un final apasionado.
Si quieres animarlo aún más, podéis ayudaros con las manos, con besos e incluso con juguetes sexuales.
Compren lencería juntos
Es agradable ponerse algo sexy para tu pareja. Con el tiempo, seguramente ya sabes qué le gusta. Pero ¿y si la próxima vez que vayas a comprar lencería la llevas contigo?
Comprar lencería juntos es una gran forma de entender mejor sus gustos. Incluso podéis montar un pequeño juego: que tu pareja elija tres opciones mientras tú eliges otras tres. Luego tu pareja puede votar sus favoritas.
Tengan sexo telefónico
El sexo telefónico no es solo para adolescentes o parejas a distancia. También puedes usarlo como una forma nueva e interesante de conectar con tu pareja.
Ya sea que tu pareja esté en otra habitación o en una habitación de hotel que haya alquilado, podéis aprovechar para hablar de lo que le harías, de lo que te estás haciendo a ti mismo/a y de lo que te gustaría que tu pareja te hiciera. Podéis terminar la llamada ahí, pero también podéis quedar para un final explosivo.
Para más diversión, podéis interpretar el papel de un/a operador/a de líneas eróticas y el/la cliente que llama. Al ser “desconocidos”, puede que os sintáis más atrevidos y más dispuestos a explorar cosas excitantes por teléfono.
Cumplan una fantasía sexual
¿Hay algo que te gustaría probar con tu pareja, pero temes que te juzgue o lo vea raro? ¿Hay algo tabú que siempre has querido experimentar, pero te faltaba seguridad? En una relación sana y amorosa, las fantasías sexuales pueden ser parte de una vida sexual plena.
Una fantasía sexual puede ser cualquier cosa: desde roleplay hasta bondage y fetiches como el de pies. Aunque te dé vergüenza tu fantasía, es importante comunicársela a tu pareja. Incluso si al principio le suena extraña o poco atractiva, compartir un secreto tan íntimo puede llevar vuestra relación a un nivel completamente nuevo de cercanía.

¿No sabes cómo sacar el tema? Pregúntale a tu pareja cuáles son sus fantasías sexuales. Eso abrirá una conversación natural y, quién sabe, ¡igual te sorprende descubrir que deseáis lo mismo!
Mantengan la mente abierta con el anal
Mucha gente todavía considera el juego anal un tabú. Sin embargo, la estimulación anal puede aportarte a ti y a tu pareja un nuevo nivel de placer.
Da igual si es hombre o mujer: el juego anal puede incluir dedos, plugs anales, vibradores y dildos. Si te preocupa el dolor o la incomodidad, incluso puedes comprar kits “de entrenamiento” que aumentan poco a poco la tolerancia a la penetración.
¿Te preocupa el “desorden” del anal? Aunque no es obligatorio, puedes usar una ducha anal para sentirte más limpio/a. Tú y tu pareja podéis pasarlo muy bien explorando distintas opciones de juego anal, incluida la estimulación prostática, como mencionamos arriba.
Tómate una foto sexy
Quizá enviaste una foto sugerente o picante a tu pareja en los primeros días de la relación. Pero una foto sexy ahora puede ser tan tentadora como entonces.
Usa tu teléfono para fotografiarte con tu lencería favorita. Haz una foto insinuante del pecho o del pene. O incluso puedes invertir en una sesión boudoir con un/a fotógrafo/a profesional para subir tu confianza y hacerle un regalo precioso a tu pareja.
¡La fotografía es una gran forma de crear anticipación para el placer que viene!
Jueguen a un juego sexual
El sexo no tiene por qué ser algo serio. Los juegos sexuales pueden ser una forma excelente de aumentar la pasión, reforzar la confianza y profundizar la intimidad. Y, por supuesto, ¡son divertidos!
Hay muchísimos juegos sexuales entre los que elegir, así que seguro encontráis algo que os guste a los dos. Aquí van solo algunas opciones:
- Preguntas para desnudarse
- ¿Qué preferirías?
- Mono ve, mono hace
- Nombra esa letra
- Carrera de orgasmos
Desde juegos de palabras juguetones hasta retos de sensaciones en todo el cuerpo, los juegos sexuales pueden abrir un mundo completamente nuevo de placer y diversión. Además, normalmente no requieren juguetes ni accesorios nuevos, así que podéis jugar en cualquier lugar y en cualquier momento.
Prueben el bondage
Es cierto que el BDSM (bondage y disciplina + sadomasoquismo) no es para todo el mundo. Pero la comunidad BDSM no tiene la exclusividad del bondage. Así que, aunque quizá no quieras ir tan lejos, el bondage puede ser una puerta de entrada a ese mundo misterioso.
En muchas sex shops ya se venden básicos de bondage, como cuerdas y ataduras, separadores, esposas y vendas para los ojos. Con la ayuda de alguien con experiencia, podéis encontrar artículos aptos para principiantes para vuestra próxima sesión íntima.

Si buscas la forma más sencilla de iniciarte en el bondage, te recomiendo tres cosas: esposas, una venda en los ojos y un separador. Son fáciles de usar, además de seguras y simples de quitar si tu pareja se siente incómoda. También hay muchas maneras divertidas de usar estos artículos para subir la intensidad.
Jueguen con juguetes
Algunas parejas ven el uso de juguetes durante el sexo en pareja como una señal de “fracaso”. Aunque tu pareja, sin duda, puede darte placer sin juguetes, no hay duda de que los juguetes pueden llevar el placer a otro nivel con mucha facilidad.
Los juguetes más comunes en el dormitorio son los vibradores y los dildos. Hay muchísimas opciones tanto para hombres como para mujeres, incluidos estimuladores del punto G o de la próstata, pinzas para pezones, vibradores clitorianos e incluso distintas muñecas sexuales. Estos juguetes pueden servir para estimularte de otra manera mientras tu pareja hace otras cosas.
¡Solo imagina hasta dónde puede llegar tu placer! Incluso durante el sexo, tú y tu pareja podéis disfrutar de los juguetes sexuales combinados con el placer habitual de la penetración.
Estimula el pene con los pies
No hay nada malo en una paja. De hecho, es una forma íntima de conectar con tu pareja en lugar de (o antes de) la penetración. Pero una manera sencilla de probar algo nuevo sin que resulte demasiado extraño es variar la rutina. Una opción: el footjob.
Como su nombre indica, el footjob es estimular el pene con los pies. Las primeras veces a tu pareja puede costarle coordinarse, y puede verse y sentirse un poco gracioso. Pero cuando os acostumbréis, ¡puede convertirse en vuestro nuevo modo favorito de estimulación!
PD: Si te gustan los pies, esta plataforma y esta plataforma sirven para comprar y vender fotos y videos de pies sexuales.
Prueben un lugar nuevo
Como el sexo puede convertirse en un ritual semanal, quizá os descubráis haciéndolo en el mismo sitio y en las mismas posturas una y otra vez. No tiene nada de malo, pero con el tiempo puede volverse monótono. Una forma de animar el ambiente es probar un lugar nuevo, ya sea en casa o fuera.
Desde la ducha hasta el sofá del salón, desde la mesa del comedor hasta el suelo de la cocina: en casa tenéis un montón de lugares nuevos donde hacerlo. Siéntense juntos y hagan una lista de todos los sitios donde podríais tener sexo en vuestro hogar, y luego id tachándolos con diversión durante los próximos días.
Si queréis ir más allá, podéis pensar en lugares fuera de casa. Una habitación de hotel, un jacuzzi, el asiento delantero del coche… algunos son más arriesgados que otros, pero recuerda: a mayor riesgo, mayor emoción.
Cambien la iluminación
Cuando se trata del sexo entre tú y tu pareja, seguramente hay elementos del ambiente a los que ya estáis acostumbrados. Por ejemplo, quizá ponéis música y apagáis la luz para crear ambiente.
Sea cual sea vuestra preferencia, ¿por qué no romper la rutina haciendo lo contrario? La opción más simple es dejar la luz encendida (o apagarla) según lo que soláis hacer.
Si normalmente apagáis la luz, hacerlo con luz puede sentirse como una experiencia totalmente nueva. Al principio puede darte vergüenza, pero tú y tu pareja podéis disfrutar de veros. Del mismo modo, apagar la luz cuando soléis tenerla encendida puede añadir un toque de misterio y hacerlo más “prohibido” y aún más provocador.
Experimenten con lubricante
Probablemente usen lubricante durante el sexo. Si no, ¡deberíais! Pero con tanta variedad de lubricantes en el mercado, te recomiendo experimentar para encontrar vuestro favorito.
Hay distintos tipos, incluidos los de base acuosa, silicona, aceite e híbridos. A la hora de buscar “el mejor” lubricante, es importante recordar que diferentes lubricantes funcionan mejor para distintas prácticas.

Por ejemplo, los lubricantes de base acuosa y de silicona suelen ser buenas opciones para sexo vaginal, anal y para el squirting. La silicona va muy bien para la masturbación o el masaje con dedos porque es la más suave y duradera. Los de base acuosa son los mejores (y más seguros) para usar con juguetes sexuales, mientras que los de base aceite son buenos solo para masajes (si se usan internamente, pueden provocar infecciones).
Además de las bases, hay un montón de sabores e incluso “sensaciones” (calor y frío, cosquilleo, etc.).
Hazle un baile erótico en el regazo
Con el tiempo, vuestra rutina de preliminares puede volverse repetitiva. ¿Por qué no añadir un poco de brillo con un baile en el regazo?
Al principio puede darte inseguridad hacerle un lap dance. Te pone en el centro de atención y quizá te sientas un poco ridículo/a montando un show. Pero te garantizo que cualquier hombre apreciará que su pareja baile de forma sexy y medio desnuda especialmente para él.
No pienses que necesitas una coreografía complicada. Ponte lencería, elige una canción que te haga sentir sexy y mueve el cuerpo al ritmo. Tú y tu pareja lo pasaréis genial.
Sean un poco rudos
Si el bondage y el BDSM completo no son lo vuestro, igualmente podéis divertiros siendo un poco más rudos entre vosotros. Lo que eso significa varía de pareja en pareja, pero la clave es la comunicación.
Primero hablen de lo que significa “rudo” para ustedes. ¿Una sujeción ligera (agarrar las muñecas durante el sexo) o incluso un poco de asfixia suave? ¿Azotes durante los preliminares y el sexo?
Recuerda que podéis empezar despacio e ir subiendo poco a poco. ¡Quién sabe! Quizá terminéis entrando en territorio BDSM y os guste. Mientras tú y tu pareja habléis abiertamente de vuestros límites, ambos lo pasaréis bien.
Prueben el edging
El edging es el proceso de llevarte a ti o a tu pareja al borde del orgasmo y luego detenerte para retrasar el clímax. La idea no es negar el placer para siempre, sino aumentar su intensidad cuando finalmente llega el orgasmo.
Puedes hacer edging contigo mismo/a mediante la masturbación, hacérselo a tu pareja con la lengua, los dedos o juguetes sexuales, o hacerlo juntos para una experiencia compartida.
Elegir el momento correcto, tanto para ti como para tu pareja, puede requerir algo de práctica. Si te masturbas, es más fácil identificar dónde está tu “punto de no retorno”, pero con una pareja no siempre es tan sencillo. La buena noticia es que incluso un edging “fallido” os dará placer a ti y a tu pareja.
