Me parece que, por muy bien que ya sepas darle placer a tu pareja, siempre hay margen para crecer y mejorar. ¡Al fin y al cabo, es un proceso infinito! Siempre aparece algo nuevo que probar, algún secretito más que vale la pena aprender.
¿Quieres que tu pareja esté absolutamente encantada? ¿Quieres que ella (¡o él!) les cuente a todas sus amigas lo increíble que eres en la cama? ¿Sientes que puedes dar todavía más placer, pero aún no tienes claro cómo?
He reunido para vosotros (y para mí, lo confieso) 30 maneras de refrescar y mejorar nuestra vida íntima. Claro, no hace falta lanzarse a aplicarlo todo de golpe: sería demasiado. Pero incluso si tomas solo uno o dos consejos, estoy segura de que le dará chispa y os traerá aún más felicidad a los dos.
Usa tu lengua
¿Sabes? Me parece que si usas la lengua solo para una cosa, por ejemplo solo para “eso”, tu vida íntima se está perdiendo algo. ¡La lengua es una herramienta tan universal! Puedes explorar todo el cuerpo de tu pareja y dar placer justo donde menos se lo espera.
Labios, lóbulo de la oreja, cuello, pezones… Mi lengua, por cierto, es un músculo muy fuerte, y si sabes usarla bien, puede hacer maravillas y llevarte a lo más alto. ¿No crees que la lengua pueda ser tan increíble? Entonces mira las ideas que he preparado: te ayudarán a ver sus posibilidades de otra manera y a encender la pasión de verdad.
Haz ruido
¿Sabes? Me parece que muchísima gente, hombres y mujeres, por alguna razón se avergüenza de sonar durante el sexo. Pero creo que en los hombres pasa más: a veces se quedan ahí, completamente en silencio.
Imagínate: yo me esfuerzo, acaricio a mi pareja o estamos a tope haciendo el amor, y a cambio casi silencio total. ¡Ni un sonido de placer! Y enseguida se me viene a la cabeza: “Vale, ¿lo estaré haciendo bien? ¿De verdad le gusta? ¿O quizá no soy lo bastante buena?”. Entiendo perfectamente a las mujeres que se preocupan, y a los hombres también: porque si tu pareja se queda callada, también empiezas a dudar de si le gusta o no.
Yo creo que, claro, no hace falta gritar para que acudan los vecinos. Pero incluso un gemido suave, un suspiro… ¡es una respuesta increíble! Una motivación brutal para tu pareja: entiende al instante que lo está haciendo bien. Créeme, ¡eso puede excitar muchísimo!
Alarga los preliminares
¿Sabes? Me parece que en el mundo moderno, con nuestro ritmo de locos, muy a menudo no tenemos tiempo el uno para el otro, para esos momentos personales con la pareja. Pero estoy segura: cuando consigues encontrar tiempo para los preliminares, ¡puede cambiarlo todo y encender la pasión de verdad!
Siempre digo: ¡bajad el ritmo! Buscad tiempo para estirar el placer, para alargar los preliminares. No existen “porque sí”: su tarea principal es aumentar la excitación, acercaros y fortalecer esa conexión sensual. Y créeme, cuando le dais a los preliminares la atención suficiente, vuestro tiempo juntos se vuelve muchas veces más intenso, profundo y agradable para los dos.
Practica el edging
Hay una técnica increíble: se llama edging, o “llevar al borde”. La idea es llevarte a ti o a tu pareja casi hasta el pico de excitación… ¡y parar! Literalmente un segundo antes del orgasmo.
Normalmente se repite varias veces. Es como provocarte a ti o a tu pareja, acercarte al límite, retroceder y volver. Y cuando por fin permites que llegue el orgasmo… ¡es una EXPLOSIÓN! Sensaciones increíbles, mucho más fuertes y brillantes que si pasara de golpe, sin ese juego.
Por mi experiencia, el edging es una forma fantástica de intensificar el placer, da igual si lo haces a solas o con tu pareja. Y además es un entrenamiento genial para los hombres, sobre todo si hay problemas de eyaculación precoz: ayuda a aprender a controlarse mejor y a alargar el placer.
Hablad sucio
¡Ay, el dirty talk! Me parece una de las formas más rápidas de llevar el placer a otro nivel, da igual si lo usáis como parte de los preliminares o en pleno momento. Sí, lo sé: al principio puede dar un poco de vergüenza decir “esas” palabras. Pero créeme: cuando tú y tu pareja os acostumbréis, se volverá totalmente natural y añadirá un picante tremendo.
Así que, si de momento no te sientes muy seguro/a, empieza con algo más suave. Por ejemplo: “Me encantan tus labios tan suaves…” o “¡Hoy te ves increíblemente sexy!”. Y luego, poco a poco, notarás cómo te vuelves más atrevido/a y podrás ser mucho más explícito/a (por ejemplo, me encanta cómo se siente tu coño, no puedo esperar a que me la chupes).
Juguetes sexuales… para ella
Me parece que durante demasiado tiempo ha existido un tabú raro con el uso de juguetes sexuales, sobre todo cuando se trata de sexo en pareja. ¡Pero eso no significa en absoluto que tú no puedas dar placer por ti mismo/a! ¡Al contrario! Los juguetes están para que vuestra experiencia JUNTOS sea aún más intensa, interesante y rica para los dos.
Siempre aconsejo que, si tu pareja (¡o tú!) es principiante en este mundo, empecéis con algo sencillo. Por ejemplo, un vibrador clásico es un gran comienzo. Pero en general, el mundo de los juguetes sexuales es enorme: hay de todo, desde dildos y bolas anales hasta pinzas para pezones y mucho más. ¡Las posibilidades son realmente infinitas! Así que si un tipo de juguete no os convence, no os frustréis: simplemente probad otro. ¡Hay tantísimo por explorar!
Juguetes sexuales… para ti
Y, por cierto, los juguetes sexuales no son solo para nosotras. Para los hombres también hay un montón, y no son menos interesantes ni variados. También puedes encontrar muchos vibradores, masajeadores y estimuladores que dan justo en el punto y regalan sensaciones increíbles.
Desde tapones anales y masajeadores de próstata (dicen que es una pasada) hasta anillos pulsantes y vibradores: créeme, hay donde elegir para todos los gustos y para cualquier experimento. Y si al principio te da un poco de vergüenza, ¡es normal! Prueba primero a solas. Familiarízate con tus sensaciones, entiende cómo se siente. Y luego, cuando estés listo, ¡ya puedes proponérselo a tu pareja sin problema!
Usa lubricantes de calidad
Hay una frase que dice: el sexo es tan bueno como el lubricante que usas. Bueno, vale, quizá sea un poco exagerado.
¡Pero créeme! Un buen lubricante puede convertir un sexo simplemente bueno en ALGO INCREÍBLE. De verdad cambia las reglas del juego y lleva las sensaciones a otro nivel. ¿Qué significa para mí “buen lubricante”? Depende de varios factores. Los mejores, en mi opinión, son los que duran, no quedan pegajosos, no manchan y, por supuesto, son compatibles con preservativos y con mis juguetes favoritos. Y, en general, ¡hay tantísimos lubricantes hoy en día! De base agua, de silicona, de aceite, mixtos… ¡un lío!
Por eso siempre digo: ¡no tengáis miedo de experimentar con lubricantes! Probad distintos y ved cuál os gusta más. Y, por cierto, también podéis usar lubricantes diferentes para distintos tipos de caricias o incluso para distintas posturas. ¡Eso abre sensaciones completamente nuevas!
Probad la masturbación mutua
Me parece que mucha gente cree que la intimidad es solo sexo con penetración. ¡Pero no es así! Hay un montón de formas, igual de geniales, de llegar al clímax con tu pareja, exploraros y descubrir vuestro cuerpo el uno junto al otro. Y una de ellas es la masturbación mutua.

Como se entiende por el nombre, es cuando os masturbáis juntos. Normalmente cada uno se ocupa de su propio cuerpo, pero nadie impide que también os ayudéis: acariciar a tu pareja, mirar, guiar su mano… En fin, ¡todo un campo para la fantasía y la interacción! Y para hacerlo aún más emocionante y variar las sensaciones, probad a añadir juguetes: aquí encajan de maravilla.
Mantened la chispa
Me parece importante entender algo: es imposible conservar esa *primera* chispa de pasión y novedad durante todos y cada uno de los años de una relación. La pasión y la intimidad cambian con el tiempo, claro.
¡Pero eso no es motivo para renunciar a la chispa por completo! Yo intento siempre sacar un momento para recordarle a mi pareja cuánto me atrae, cuánto me gusta. Incluso los gestos más pequeños —como un beso tierno sin motivo o una caricia ligera en la cintura al pasar— pueden ayudar a mantener esa sensación, esa chispa, incluso en los días más locos y cargados de nuestra vida.
Haced algo rápido
Siempre digo que, en la mayoría de los casos, al sexo hay que tratarlo como a un maratón: sin prisa, disfrutando del proceso, explorándoos. Pero, ¿sabes? A veces, muy de vez en cuando, precisamente el sexo rápido es lo que necesitamos mi pareja y yo para añadir chispa, picante y ese factor sorpresa.
Y aquí es importante entender: rápido no significa frío ni aburrido. ¡Al contrario! Y, de hecho, incluso se puede… planificar. ¡Sí, sí! Esa es la gracia: podéis ir calentando el ambiente todo el día, creando tensión con mensajes subidos de tono o enviándoos fotos picantes. Y luego… ¡PUM!… pasa rápido y con mucha pasión. ¡Eso enciende muchísimo!
Hazle un masaje sensual
Me encanta la idea de que los toques sensuales no siempre tienen que llevar necesariamente al sexo. Para mí, no hay mejor manera de mostrarle a tu pareja —sea él o ella— que simplemente quieres darle placer y cuidado, que un masaje sensual.
El masaje sensual es un tipo especial de caricia para todo el cuerpo. Se usan distintas técnicas, y lo principal aquí es la atención, la ternura y el cuidado hacia la pareja. Su objetivo no es solo ayudar a relajarse, aliviar tensión y estrés, sino también estimular con mucha suavidad las zonas erógenas y despertar la sensibilidad. Sí, al principio puede resultar un poco raro si nunca lo habéis hecho. Pero dadle tiempo: muy pronto encontraréis vuestro ritmo, vuestros movimientos favoritos, y se convertirá en un proceso increíblemente agradable para los dos.
Probad un anillo para el pene
Si los juguetes masculinos más típicos no te terminan de convencer (aunque yo igualmente te animo a probarlos), quizá te encaje más un anillo para el pene. Los anillos de erección se usan en la base y ayudan a ralentizar el retorno de la sangre. Eso significa que 1) la erección se vuelve más firme, y 2) podéis manteneros listos durante más tiempo 😉.

Usado correctamente, es totalmente seguro y puede dar muchísimo placer. Me encanta que sea algo para los dos: tú lo disfrutas por la mayor sensibilidad y por poder ir sin prisa, y tu pareja lo disfruta porque todo dura más. Y, además, no son caros y se encuentran fácilmente en cualquier sex shop. También hay modelos con vibración: ¡eso ya es placer doble para ambos!
Añadid algo más picante
Claro, no hay nada malo en el sexo normal y clásico. ¡Es genial! Pero, ¿alguna vez has sentido que te apetece algo… distinto? ¿Algo más atrevido, fuera de lo habitual?
Cuando hablo de “sexo no convencional” o “juegos con elementos BDSM y fetiches”, me refiero a cualquier interacción sexual no estándar, ¡siempre con consentimiento total! Puede ser lo que sea: desde BDSM y juegos de rol hasta… lo que os dé la imaginación. La lista de fetiches y estilos en este tema es prácticamente infinita: ¡de verdad hay algo para cada persona! Créeme, puede ser divertidísimo explorar este lado junto a tu pareja. ¿Y quién sabe? Quizá descubras un fetiche cuya existencia ni siquiera sospechabas. ¡Y eso siempre es emocionante!
Cread la atmósfera adecuada
¿Pasa, verdad? Cuando parece que tu pareja no logra ponerse en la onda. A veces no es falta de deseo, sino… ¡la atmósfera! Después de un día largo y tenso, mucha gente necesita tiempo para cambiar el chip, dejar las preocupaciones atrás. Y aquí tú puedes ayudar mucho creando el ambiente adecuado.
¡Me encanta crear una atmósfera especial! Velas, música favorita, quizá pétalos de rosa o algún aroma particular… Todas esas pequeñas cosas juntas pueden transformar la noche y funcionar como un interruptor invisible para el cerebro. Ayudan a relajarse, a bajar el ritmo, a dejar las tareas fuera de la puerta y a sintonizar con algo más sensual e íntimo. ¡Funciona sorprendentemente bien!
Explora sus zonas erógenas
Esto es lo que he notado: la mayoría de los hombres (¡y muchas mujeres, sinceramente!) en pleno momento tienden a concentrarse en zonas obvias como los labios, los pezones, el clítoris y la vagina. Pero en realidad, el cuerpo femenino es un auténtico MAPA de zonas erógenas. No son decenas: ¡son más de treinta, repartidas por todo el cuerpo!
Literalmente de la coronilla a la punta de los dedos. Nuca, axilas, zona lumbar, parte interna de los muslos, pies… ¡en cualquier sitio puede haber un punto increíblemente sensible! Y cuando empiezas a explorar esas zonas menos evidentes en el cuerpo de tu pareja, no solo le das un placer alucinante, sino que también te ayuda a conocer y sentir su cuerpo mucho más a fondo. Es una experiencia invaluable que, créeme, os será muy útil a los dos en el futuro.
Probad el masaje de próstata
Sé que todavía muchos hombres se avergüenzan o creen que “no es de hombres” explorar la próstata o cualquier tipo de caricia anal. Pero la verdad es que la próstata es un punto de placer increíblemente potente. Y no hay nada humillante ni “poco masculino” en explorar esa fuente de placer. Es simplemente otra parte de tu cuerpo capaz de darte sensaciones espectaculares.

Creo que definitivamente vale la pena probarlo para ampliar de verdad tus sensaciones. Puedes empezar tú solo: con un dedo o con un masajeador de próstata. Introduce con cuidado el dedo o el juguete a unos 5 centímetros de la entrada e intenta encontrar ese punto. Empieza con una presión suave o movimientos circulares lentos para entender qué sientes, sin prisa. Y cuando te sientas más seguro y cómodo, puedes incorporar a tu pareja sin problema. Créeme: cuando el masaje de próstata se combina con la estimulación del pene, ¡puede ser una explosión! El orgasmo se vuelve increíblemente profundo y potente. ¡Eso no merece quedarse fuera!
Organizad una sesión de besos
Como ya decía, me encanta la idea de que no todas las caricias sensuales tengan que terminar necesariamente en sexo. Dime sinceramente: ¿cuándo fue la última vez que simplemente besaste a tu pareja… solo besaste, sin pensar ni esperar que eso llevara a algo más?
En realidad, un beso largo y sensual es una forma simple y poderosa de decirle a tu pareja: “¡Todavía me gustas una locura! ¡Todavía me atraes!”. Incluso podéis crear un ambiente a propósito: velas, música… Y lo principal: decirlo explícitamente o dejar claro que hoy solo vais a disfrutar de los besos, sin expectativas. Eso quita cualquier presión y hace el momento increíblemente puro. Y aunque no tenga por qué acabar en sexo aquí y ahora, puede convertirse en unos preliminares potentísimos para otra ocasión, o simplemente ser un momento maravilloso de cercanía y sensualidad por sí solo.
Respetad un horario
Lo sé, lo sé… “planificar el sexo” suena, como mínimo, poco sexy. ¿A quién le va a gustar eso? Pero seamos honestos: para quienes tenemos un horario MUY apretado y sentimos que no logramos sacar tiempo para la intimidad, o que casi nunca coincidimos en el deseo con la pareja… ahí un horario puede ser un auténtico salvavidas.
Cuando literalmente RESERVAS tiempo para el sexo en tu agenda, sabes con certeza: estos día/días tenemos un momento garantizado para la intimidad y la ternura. Eso quita nervios y la sensación de que no hay sexo o de que aparece como un invitado accidental en vuestra vida. ¡Pero no significa que se pierda la espontaneidad! ¡Para nada! Es simplemente vuestro mínimo planificado, una base. Y para esos momentos inesperados y ardientes siempre habrá sitio por encima. Solo hay que estar abiertos a ello.
Mantened una higiene regular
Seamos sinceros: a veces es difícil llevar la higiene perfecta. En la vida hay etapas distintas: cansancio, estrés, simplemente no apetece… lo entiendo. Pero cuando hablamos de sexo, de intimidad con tu pareja… la higiene es realmente muy, muy importante. Antes y después. ¡Influye directamente en la comodidad y el placer!
Tu rutina de cuidado no tiene por qué ser súper complicada ni llevar mucho tiempo. Lo principal es la regularidad. Cosas básicas: ducharse a diario, cepillarse los dientes, eso se da por hecho. Y, por supuesto, mantener limpio y ordenado lo de ahí abajo, la zona íntima. Por ejemplo, recortar el vello con regularidad, aunque sea una vez al mes: no es solo por estética, también es más limpio y agradable. Este cuidado sencillo garantiza que siempre te sientas seguro/a y cómodo/a y, lo más importante, que no pongas a tu pareja en una situación incómoda o, peor aún, desagradable. Es simplemente respeto por ti y por él/ella.
Haced ejercicios de Kegel
Cuando se habla de los ejercicios de Kegel, mucha gente piensa que son solo para mujeres. ¡Pero sé que para los hombres también son MUY útiles! Son ejercicios especiales para entrenar los músculos del suelo pélvico. En los hombres, esos músculos sostienen órganos importantes de la pelvis: la vejiga, el intestino y la próstata.
Si practicas Kegel con regularidad, no solo ayuda a mantener la salud del suelo pélvico (por ejemplo, puede ayudar mucho con problemas de incontinencia en el futuro), sino que también influye directamente en tu vida sexual. De verdad ayudan a durar más, dan más control sobre la eyaculación y funcionan muy bien como método contra la eyaculación precoz. ¡Se trata de tu control sobre el cuerpo y sobre el placer!
Practica el aftercare
Da igual si ha sido un sexo rápido de 3 minutos o una sesión larga de 2 horas con juegos: me parece súper importante seguir siendo cariñosos y atentos con la pareja *después* también. Cómo se vea eso depende solo de vosotros, de vuestras preferencias. Pero tengo algunas ideas que podéis probar:
- Pregúntale: “¿Qué tal fue? ¿Te gustó todo?”.
- Abrazaros y simplemente quedaros tumbados juntos.
- Hacer un masaje ligero en la espalda o acariciar con ternura.
- Hablar de algo agradable o, al contrario, quedaros en silencio juntos.
- Compartir qué os gustó especialmente esta vez.
- ¡O incluso fantasear con la próxima!
A tu pareja puede encantarle que la abracen y la toquen después del sexo, o puede que, al contrario, él o ella necesite un poco de espacio y silencio. Eso es totalmente normal: solo hay que conocer a la pareja y hablarlo. Pero, independientemente de lo que elijáis, ese *posgusto*, ese aftercare, es increíblemente importante. No deja que el sexo se convierta en “otro punto más” en vuestra agenda apretada, sino que mantiene una sensación de cercanía, calor y cuidado. Es el acorde final que hace que toda vuestra sinfonía sea inolvidable.
Ved porno juntos
¿Sabes? Durante mucho tiempo, el porno se hacía principalmente pensando en un público masculino. Pero ahora, gracias a creadores independientes y a la enorme diversidad de gustos, se ha vuelto muchísimo más variado e interesante. Hay contenido para cualquier preferencia: para hombres, para mujeres, para absolutamente todo el mundo. ¡Y eso está genial!

Por eso, ver porno juntos es una manera realmente buena de descubrir algo nuevo sobre tu pareja y entender qué le excita de verdad. Y aunque sí, claro, muchas cosas en el porno están muy exageradas y no son realistas… ¡es una gran fuente de ideas! Podéis encontrar algo que os interese a los dos y que os apetezca probar juntos: quizá una postura nueva, algún juego o incluso un fetiche entero. Puede ser muy divertido y útil para vuestra vida sexual.
Probad un juego de rol
¿Alguna vez has sentido que en vuestra vida íntima en pareja se ha vuelto… bueno, un poco aburrida? Yo creo que los juegos de rol son una forma genial de añadir picante y novedad. ¡Es tan simple y tan divertido: probar un papel nuevo y, por un rato, ser otra persona!
Y el juego de rol no tiene por qué ser súper complejo ni enrevesado. Podéis tomar escenarios sencillos y conocidos: como médico y enfermera, o incluso fingir que sois dos desconocidos que se acaban de conocer en un bar. La mayor ventaja, para mí, es que te ayuda a relajarte por completo y olvidarte de la rutina. Puedes comportarte de una manera distinta a la vida real y probar algo nuevo. Y, por supuesto, te da la oportunidad de ver a tu pareja desde un ángulo totalmente nuevo e inesperado. ¡Eso siempre es interesantísimo y os acerca mucho!
Practica la atención plena
Pregúntate con honestidad: ¿con qué frecuencia estás de verdad *presente* en el momento cuando tienes sexo con tu pareja? ¿O te pasa que la mente se va por ahí —piensas en el trabajo, en la lista de cosas por hacer…—? Si te reconoces en eso, ha llegado el momento de volver a lo básico y practicar la atención plena. ¡Ayuda un montón!
¿Cómo se ve en la práctica? Si has tenido un día muy, muy tenso, antes de ir al dormitorio busca 10–15 minutos para relajarte: quizá darte una ducha, poner música tranquila o simplemente sentarte en silencio. Es importante soltar el estrés del día y no llevártelo a la cama. Y ya durante el momento, intenta concentrarte en un solo aspecto: por ejemplo, en las sensaciones de tu cuerpo, en los toques de tu pareja, en su respiración… Eso ayuda a quedarte “aquí y ahora” y no irte mentalmente lejos.
Cuando estás completamente metido/a en el momento, tu pareja lo nota al instante: le haces sentir que ahora mismo es lo más importante para ti. Y créeme: cuando tú mismo/a estás presente al 100%, disfrutas MUCHÍSIMO más de todo el proceso. ¡Son sensaciones totalmente distintas!
Añadid novedad
Creo que es totalmente natural: cuando llevas un tiempo con tu pareja, os acostumbráis a ciertos roles, no solo en el día a día, sino también en la cama. Pero me parece que, de vez en cuando, es muy útil e interesante… ¡cambiar esos roles!
¿Cómo hacerlo? ¡Hay muchísimas opciones! Por ejemplo, si normalmente tú tomas la iniciativa, prueba a ceder el control a tu pareja: que él/ella dirija el proceso, que probéis posturas nuevas donde él/ella lleva el ritmo. O si normalmente tú eres quien sigue, dile: “Hoy quiero llevar yo”. Permítele simplemente relajarse y recibir caricias. Deja que tu pareja te haga un masaje sensual si normalmente eres tú quien se lo hace a él/ella. Depende de los roles que ya tengáis, pero posibilidades para jugar y alternar, créeme, ¡hay a montones!
Explorad la fantasía
Creo que para la mayoría de la gente las fantasías sexuales se quedan… solo en la cabeza. ¡Y es normal! Pero me parece que no hay que tener miedo de explorar esas fantasías junto a tu pareja. ¡Es vuestra oportunidad de quizá hacerlas realidad y volver vuestra vida sexual aún más vibrante!
Claro que a veces es muy difícil contarle a tu pareja tus fantasías más íntimas, sobre todo si te parecen “tabú” o raras. Pero hay formas buenas de empezar. Por ejemplo, puedes acercar el tema con literatura erótica o porno. Podéis leer o mirar juntos y, como quien no quiere la cosa, señalar los elementos que os atraen, que os gustan, que os despiertan interés. Y también puedes preguntar directamente: “¿Qué fantasías tienes? ¿Qué te gustaría probar?”. Eso puede ser un inicio genial para una conversación muy interesante y sincera y, quizá, nuevas aventuras juntos.
Entrad en el juego de poder
Como ya mencioné cuando hablaba de sexo “no convencional”, uno de los temas que muchas parejas exploran son los juegos con elementos de poder y sumisión, más conocidos como Dom/Sub. En esta dinámica, una persona asume el rol de Dominante: él o ella dirige, pone reglas y toma la iniciativa. Y la otra persona es la Sumisa: le gusta ceder el control y seguir las indicaciones del Dominante dentro del juego, por supuesto. Yo creo que, en una relación sana, el power play es una forma increíble de soltarse, explorar facetas totalmente nuevas de uno mismo y de la pareja, y salir de los roles habituales. Puede ser muy intenso y muy sensual.
Quien está en el rol de Dominante puede hacer todo lo que se haya acordado previamente y para lo que haya consentimiento: atar a la pareja, tirar del pelo con suavidad (¡o como lo acordéis!), dar órdenes, decirle a la persona sumisa qué tiene que hacer. Y la persona sumisa disfruta de que le indiquen, cede el control y cumple las tareas del Dominante. No se trata de castigo en el sentido literal, sino de seguir las reglas de ese juego sensual con consentimiento mutuo y confianza.
Usad el contacto íntimo
¿Sabes? A veces las cosas más simples son las que más significan. Un toque ligero en el hombro, una mano en la cintura, un beso tierno en la frente, o incluso un abrazo fuerte… todos son ejemplos de esos gestos no sexuales que, me parece, significan muchísimo para los dos y para vuestro vínculo.
Y no hace falta reservar un momento especial cada día. La clave es convertirlo en parte de vuestra vida normal, de la rutina. Mostrar ternura y atención en el momento: al pasar, al sentaros juntos, al despediros o al reencontraros. Cuando ese tipo de contacto se vuelve un hábito, vuestra conexión se hace más fuerte, más profunda y sorprendentemente especial. Es como un recordatorio invisible y constante de vuestra cercanía.
Explorad el juego con la temperatura
Aquí va otra idea para experimentar: juegos de temperatura, caliente y frío. No es un concepto nuevo en el mundo de los juegos sensuales, pero quizá tú y tu pareja aún no lo habéis pensado o no lo habéis probado. ¡Y es una pena! Y, además, empezar es bastante sencillo.
¿Cómo podéis probarlo? Por ejemplo, que tu pareja chupe un cubito de hielo y, justo después, empiece a besarte o a hacerte sexo oral. Ese frío repentino sobre la piel caliente… ¡es increíble! O pídele a tu pareja que pase el cubito directamente por alguna zona sensible del cuerpo: un pezón, la parte interna del muslo… También se puede hacer con algo cálido. Pero aquí es muy importante tener cuidado. Usad un lubricante con efecto calor o incluso cera de vela diseñada específicamente para juegos corporales (¡no debe estar demasiado caliente!). La sensación de ese contraste es algo especial: ¡excita muchísimo!
